domingo, 22 de febrero de 2015

POLVO

Algunos días
en el trasiego cotidiano,
me pregunto, de quien o de qué
será ese polvo que viene
a posarse en mis muebles,
a entrar en mis narices,
a ser el responsable de las alergias
los estornudos,
a montarse sobre mis libros,
esos que hace tiempo no toco.
Algunos días,
tengo el pensamiento macabro
de que yo seré otro incordio
para alguna ama de casa
con el plumero en ristre
y lejos de sentirme mal,
me encanta pensar,
que hasta difunta, no dejaré
de ser un coñazo.




 imagen: Google

IMPERFECCION

En ocasiones, la imperfección
está tan llena de amor,
que sólo se percata de ello,
quien es capaz de mirarla,
de fuera hacia dentro.



 imagen: google

SIN ZAPATOS

Me he quitado los zapatos,
he pisado la arena de tu falda,
jugando con tus olas a a deshacerles
las trenzas de espuma.
Una de ellas, se me ha subido hasta la rodilla,
con afan de darme un beso de sal.
He estado contigo hasta que la lluvia
me ha echado de tu lado,
quería entrar en tí, envuelta en sus nubes,
penetrarte hasta el fondo de tu agua,
sin mi mirada y lo ha conseguido.



 imagen: Google

MIENTRAS TE ESPERO

Mientras te espero
le pido al tiempo que corra,
aprieto los dientes y le empujo,
aunque sé bien,
que no habrá de correr por mi.
El tic tac, se hace plomo,
riéndose, viendo como
me encuentro mil defectos
mirándome en el espejo.
Mientras te espero,
mi escalera calla,
para que escuche tus pasos
y mi amor,
engrasa las puertas de mi cuerpo
mientras te espero.



 imagen: Boudoir

INDIFERENCIA

Mira la vida desde la indiferencia,
ya no tiene sus manos,
ni su aliento en la almohada.
En la pared, no juega su sombra,
poco a poco,pierde su voz,
entre otras voces.
No encuentra la razón para vivir tan sola,
cuando ha estado,
tan amorosamente acompañada.



 imagen: Google

ESCRIBIR

Una escribe mientras busca la mirada
del interlocutor, sabiendo que no ha de hallarla,
y en esa triste seguridad, se sigue escribiendo,
con el deseo de lograr un efímero espacio
en el ánimo de quien nos recibe.




Imagen: Google 

lunes, 16 de febrero de 2015

TE QUISE



Te quise cuando eras tu,
luego, al parecer,  
dejaste de serlo,
y sin yo  saberlo, dejé de quererte.

 
 imagen: Google

MUY TARDE

Nos miramos y lo supimos,
pero ya era muy tarde,
ella iba y yo, regresaba. 



imagen: Rosas Rojas

POEMA OCULTO

Me quedarán sin ver
los paraísos que habitan
tu alma para la mía
No encontraré esas gafas mágicas,
para poder leer, el poema que
sin letras, duerme en ti, para mi. 





Imagen: Google

LA BUENA MUJER



La incomodidad del tren hacía que mirase con interés lo abrupto de aquel paisaje, que apenas recordaba.
Andrea era una buena persona, y siguió siéndolo, hasta ahora, que después de treinta años de abandono, había respondido a su carta con un "Te espero".
Se casaron siendo muy jóvenes. Ella le cuidaba tratando siempre de hacerle feliz, tuvieron a José y pareció que el mundo se ensanchaba en aquel pequeño pueblo castellano. El concesionario iba bien, hasta que apareció ella.
No sabría explicar lo que le pasó.
De repente todo se le hizo estrecho. El mundo era muy grande y él no había vivido nada fuera de aquellos campos helados, la sonrisa de su mujer y los juegos de su hijo.
Ella era el mundo, hermosa; elegante y libre.
No le importó nada, tomó todo el dinero del concesionario,una maleta y dio un empujón a su mujer cuando en vano intentó llorando y suplicándole que no los abandonase.
Cruzaron el mar, se volvió loco y vivió con ella, toda la pasión posible, hasta que el dinero se terminó y ambos se miraron como lo que eran, dos extraños desnudos.
Sobrevivió un poco en cada lado, sin saber nada de los suyos, tampoco le importó, tenía bastante con su propia desgracia.
No se dio cuenta y envejeció.
El médico se lo dijo sin suavidad..."Es grave, será mejor que avise a su familia".
No tenía a nadie, pensó en su mujer, tan buena persona, siempre lo fue.
Se puso a escribir y le tembló la mano. Treinta años, habían pasado treinta años sin decir nada, sin preguntar nada, sin saber nada ni de ella ni de su hijo.
Le mandó una nota muy escueta.
"Estoy solo y enfermo, te necesito. Viajaré desde Argentina hasta Madrid y de allí tomaré el tren hasta casa. Te pido que me perdones y me dejes regresar. Te mandaré la fecha de llegada Antonio".
Con membrete de urgencia recibió su escueta respuesta. "Te espero"
Respiró tranquilo, su delito había prescrito y ella le esperaba. Lo sabía, era una buena mujer.
Sintió un escalofrío la próxima estación, la suya. ¿Cómo estaría ella? Nunca fue gran cosa, pero bueno, el caso era no estar solo, y seguro que le cuidaría con el mismo amor que siempre.
Hacía mucho frío. El campo estaba cubierto de nieve. La estación solitaria, apenas era un pequeño apeadero, ella le estaría esperando dentro, al refugio del aire frío y cortante.
Bajó con esfuerzo la maleta. Vio como partía el tren, y buscó con la mirada a su mujer. El jefe de estación le preguntó
"Es usted Antonio Ruiz?" y al afirmarlo, le entregó un sobre.
Tal vez, no había podido ir a recibirle, seguramente se habría enfermado, algo así.
Tomó asiento en la gélida sala y abrió el sobre que decía.

Regresaba a casa después de treinta años.
"Antonio, mi madre murió hace diez años. Vendí la casa y me fui con mi familia a otro sitio. Sé que ella, te habría esperado, de hecho te espera.
Supongo que recuerdas la dirección del cementerio. José.



 imagen: Google

PERFUME



Ella camina sobre doscientos cincuenta euros, su estilo es elegante, su belleza serena. Distinguida y hermosa, camina por la ciudad en penumbra, en busca de su coche.
La noche se tapa con neblina inglesa. Hace frío, pero ella va bien abrigada.
No tiene tiempo de nada. Un brazo la atrapa contra un cuerpo extraño, grande y maloliente, introduciéndola en un portal. Le tapan la boca susurrándola al oído.
-No se mueva, no haga ni un gesto. No la pienso hacer daño ni robar. Tengo frío,
necesito su calor, cinco minutos, luego la dejo.
El hombre la huele, Exhala el caro perfume, aprieta su cuerpo contra la espalda de la mujer, sin dejar de sujetar su boca.
-Le juro que no quiero otra cosa que sentirla, dos minutos más y es todo. No tengo ninguna intención de abusar de usted, Hace tanto tiempo que no toco a una mujer, que no siento su olor. Ya la dejo, pero no grite, no se vuelva a mirarme, ni me guarde rencor. Sé que he hecho mal, entenderé que no me perdone, Ni me arrepiento ni me justifico, Le he robado cinco minutos de su tiempo. Seguro que tarda más en tomarse un café. Ahora, vayase, y recuerde, no mire hacia atrás.
Ella no le miró. Cerró los ojos y respiró sin hacer ni un gesto, por temor a enojar al hombre que la había abrazado.
Torpemente sacó el móvil del bolso.
En comisaría le dijeron que abrazar no era un delito, pero si el asalto, aunque no pudo dar datos sobre el hombre.
Era alto, robusto, y olía mal.
Mientras ella solloza en brazos del amigo que ha venido a recogerla, presa de un ataque de nervios, en un cajero, un hombre agoniza sobre cartones, oliendo en su ropa, el perfume de una mujer por última vez. 





imagen: Google

martes, 10 de febrero de 2015

ANTESALA Y MIRADAS



Aunque no me mires,
se que me miras.
Queda y quieta,
haces que me inquiete.
La penumbra de tu aliento,
sube por mis piernas,
se agarra a mis muslos,
trepa por mis caderas,
alcanza mis pechos y un ardor,
sube por mi cuello hasta mi boca.
Entonces, sin comprenderlo,
siento el rubor perdido, de regreso a mi cara.
Me descubren tus ojos, tu boca me atrapa,
desnudándome en la vorágine de un beso,
en silencio, sin decirnos nada.

 
 

 imagen:Anatoly Toor

sábado, 7 de febrero de 2015

TENGO


Tengo el alma encadenada a tu imagen,
como las hojas al árbol,
prendida de la rama de tus palabras,
del color de tus gestos,
del fruto de tu semilla, que no es más
que este amor que lucha,
por salir de mi cuerpo para entrar en el tuyo.

 
 


 imagen: google

SOÑARTE

Si pudiese soñarte a mi manera,
siendo letra de tu espalda,
tinta de tu boca, verso/pájaro,
anidando en tus ojos.
Si pudiera decirle al sueño
de tu sueño, que tomase el aire,
en mi ventana...



 imagen: Red

martes, 3 de febrero de 2015

VUELO DE MARIPOSA

Dame la lenta sensación
de un vuelo de mariposa,
acércate a mi piel sin prisa,
haz que yo, la tenga.
Poliniza en mí el deseo
de tocarte, y no me dejes
caer en la tentación,
de rozar tus alas,
ni un instante antes de tiempo.




 imagen: Google