domingo, 7 de julio de 2013
SI PUDIERA
Si pudiera
darme sin entregarme
repartirme sin trocearmesonreír y reírme
en la tonta tristeza diaria.
Si mis caricias de palabra
lo fueran
en cada boca
con cada cuerpo.
Si olvidase ser
poesía entregada
a una mirada
una voz
una sombra
asombrada.
Si pudiese hacerlo,
dejaría de ser poesía
para ser,gota de agua
perdida entre las olas
de un mar de pensamientos
tristes, nada más.
SOMBRA AMADA
Se han dormido mis sábanas
buscando las tuyas.
Han cortado la luz
estoy oscura sin ti y a oscuras.
Pensando en tus ojos
he encendido la llama
de una temblorosa y virgen vela
que ha traído tu sombra
desnudándose contra la pared blanca
de mi habitación, sólo para mi.
Queriendo tocarte
ha vuelto la luz,
llevándote con ella
¡Maldita bombilla de bajo consumo
que ha roto mi sueño!.
RASTRO DE VIDA
Rastro de vida
acumulación de imágenes
recuerdos rotos
pequeños trozos de vidrioapenas perceptibles
marcas sobre el polvo
polvo de todo
sin nombre ni huellas.
No me miran los árboles
no soy hoja caída de sus ramas
no soy casi nada
este reflejo en el agua
esta mirada triste
este no saber
salvo amar, amar sin miedo.
Cansina fuerza del mármol
picoteado por un cincel
de fortaleza inhumana.
Aquí mi sangre varada
aquí mi duelo
mi nostalgia
mis sueños
vestidos de rojo
bajo un cielo azul cobalto
y el viento entretenido
borrando el rastro de mi vida.
CIERRE DE ADUANA
Sin pasaporte
sentada, esperando
aduanas del alma.
Tal vez me verán unos ojos
quizá no me vean
el tiempo de amar y el de llorar
van en el mismo sello.
Caduca a los noventa días
o te abrazan para siempre
un siempre condicionado
por la mirada de amor
o de la indiferencia.
Visado o frontera sin abrir
emigrante de mi misma
regreso con la maleta
sin pasaporte
sin visado
sin otro credo
que el de mi tiempo
y no me dejes caer
en la miseria de mis días
ahogada en mi sala de espera
sin sello de entrada
con las suelas de los zapatos
rotos de caminar
hacia la salida de un sueño.
ADAGIETTO
Otra vez son mis libros
Chet Baker y Valentine
Etta James y Blue Gardenia
los que se quedan esta nochevelando mi sueño.
De nuevo
repaso a Violeta Parra
chilena amante de un mar lejano
bebedora de su sal hasta la muerte.
Escucho el Adagietto de Mahler
mi llanto baila en la pista de mi cara
trato de darme ese ánimo
que sigue coleando dentro de mí.
Cada día aprendo a morir
cada minuto con más rapidez
también de manera más tranquila.
Me agoniza una parte del alma
mientras la otra lucha,
lucha por sobrevivir al fracaso mío
de casi todos los días.
Tirada en el suelo, lastimada
queda el testimonio de la melancolía
arrollada por la tristeza
instalada desde ayer en casa.
Esta noche me violó
hizo el amor conmigo sin yo quererlo
me besó, sin otra imagen que el mar
sin otro horizonte que las cuatro paredes
de esta habitación, hoy con vistas
a los desnudos ladrillos de mis penas.
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