sábado, 11 de agosto de 2012
PERMISO DENEGADO
Meditar
dejar fuera la vida
lejos...lejos...
Ahondar en el espíritu
imaginando que le veo
elevado sobre mi propio cuerpo
allí donde crece la nostalgia del ser
distinto a este sentir mi fragilidad
Dejar fuera los sueños
el deseo
el miedo
vaciarme de todo
sobre todo de mí misma
flotar en un nirvana desconocido
ser polvo del propio polvo
no sufrir la angustia de estar
en esta prisión hija de la carne
abochornada por los hechos
avergonzada de ser parte de ellos.
Meditar
dejar fuera la vida...sin darme permiso para ser...¡¡¡COBARDE!!!
imaginando que le veo
elevado sobre mi propio cuerpo
allí donde crece la nostalgia del ser
distinto a este sentir mi fragilidad
Dejar fuera los sueños
el deseo
el miedo
vaciarme de todo
sobre todo de mí misma
flotar en un nirvana desconocido
ser polvo del propio polvo
no sufrir la angustia de estar
en esta prisión hija de la carne
abochornada por los hechos
avergonzada de ser parte de ellos.
Meditar
dejar fuera la vida...sin darme permiso para ser...¡¡¡COBARDE!!!
domingo, 24 de junio de 2012
EL MANCO
Era un hombre extraño
Fornido , musculoso pero con un solo brazo cortado a la altura del codo.
Yo lo miraba con la desvergüenza de una niña de siete años. Me atreví a preguntarle qué era lo que le había pasado. Él no me respondió.
Mi primo me contó que era mudo. Pero no era verdad.
En la comida, mi padre dijo del nuevo empleado, que no era un un hombre hablador, pero que le gustaba porque era serio. Venía muy bien recomendado como buen trabajador y conocedor de los montajes de teatros y circos.
Gruñía como mi perro cuando no le gustaba que le molestase, pero no era mala persona.
Llevaba algo más de un año con nosotros cuando mi padre comentó que le había pedido la cuenta. No entendía los motivos, pero él le dijo que a ese pueblo no quería volver y puesto que el teatro iba allí, él se despedía.
No le vi nunca más…Bueno, le vi en fotografías, en el bar del pueblo. En un periódico de sucesos.
Hablaban de una joven promesa de la ópera. Cantó un par de arias por la radio y vinieron a buscarle desde Madrid.
Tenía novia desde los nueve años.
Siempre anduvieron juntos. Loco de contento le contó que iba a irse a la capital, a estudiar canto, que le daban una beca, y su padre le había autorizado.
Hasta ahí es lo que explicaron en el pueblo. Carmen -que así se llamaba la muchacha- empezó a gritar que no quería que se fuera, que se iba a morir si la dejaba.
El intentó calmarla, pero ella salió corriendo hacia su casa. No vio que bajaba la barrera del tren, ni escuchó el chillido de un tenor en ciernes.
El dio un salto hacia su amor de toda la vida y todo se oscureció durante un tiempo infinito.
Dijeron que sus manos estaban juntas, como siempre. Cuando regresó del hospital se quedó callado durante horas, mirando los raíles.
No volvió a cantar. Tampoco dijo nada del brazo que murió con ella ni de su voz.
Nunca más volvió al pueblo. Nunca más supe de él.
Mabel Escribano
sábado, 23 de junio de 2012
LAS PUERTAS DEL CIELO
Sentada en la escalera, miraba con detenimiento la llave de su casa como si la viese por primera vez.
¿Usted vive aquí?-Me preguntó la señora Montserrat, vecina mía
desde hacía veinte años-
Yo no, me dijo sin dejarme responder-
yo vivo en el cielo pero ahora no se
abrirlo...me han borrado la puerta..mire, mire...aquí tengo la llave.
domingo, 17 de junio de 2012
A OSCURAS EN NEW YORK
Se marchó a New York porque en Barcelona las cosas estaban poniéndose difíciles.
Vendió los mejores cuadros de su exposición a menos precio del pactado con su marchante. Alquiló su estudio a un japonés amante de Gaudí y partió con seis direcciones hacia aquella ciudad que iba a ser para ella el París de los años veinte.
No dejaba nada atrás. Salvo el mar que sabía echaría de menos.
Patricio -su marchante- tenía buenos contactos en la gran manzana y le aseguró que al llegar le habrían conseguido un buen estudio para poder seguir con su obra.
Jack -el socio de Patricio en América- la esperaba en el aeropuerto.
No era un hombre muy hablador y no le importó, su ingles era bueno, pero el viaje la había cansado.
El estudio estaba en una zona algo apartada en Brooklyn.
Había sido un matadero o algo así.
Subieron en un ascensor de aquellos que salían en las películas de miedo, que tanto le gustaban a su hermano.
Era una sala inmensa unos trescientos metros, Jack le dijo que, por la mañana vendrían a traerla el material que había encargado, las telas eran enormes. Pensó en la manera de situar la sala, acondicionando una parte para vivienda.
Oscureció con rapidez y se acercó al cuadro de luz para encender la sala. Algo falló. Tan sólo le faltaba eso. Estaba muerta de sueño, no le gustaba estar a oscuras en un lugar que desconocía.
Abrió la maleta tratando de encontrar la linterna y entonces lo notó. Tras de sí un ruido silbante, una extraña respiración. Optó por quedarse quieta.
Apenas respiró para poder escuchar nuevamente el sonido....allí estaba, casi encima suyo
No se atrevía a moverse.
No supo cuánto tiempo pasó, una eternidad...Se sentía anquilosada, le dolían los riñones pero trataba de no caer al suelo. No quería hacerlo pero, recordó todas las películas americanas, Viernes trece....o catorce, no importaba...tenía frío y sudaba.
El jet lag la estaba matando, no quería caer, no quería.....y sin poderlo evitar sucedió.
Abrió los ojos, y tuvo que cerrarlos inmediatamente, sorprendida por la luz que entraba a través de los ventanales inmensos que unos operarios estaban limpiando. La llamaba una voz extraña, alguien la llamaba...
-Montse...Montse....la cara de Jack la miraba con sorpresa...
¿Dormiste en el suelo?.
No me acordé de avisarte, dentro de un rato vendrán a por los gatos.
Entonces los vio, diez o doce gatos, subidos en las traviesas del techo la miraban con cierta e irónica complacencia.
viernes, 15 de junio de 2012
LA CITA
No recordaba haber programado ninguna cita. Tampoco recordaba aquella dirección, ni aquella hora absurda para tenerla. Pero estaba en su agenda y acudió.
Nunca había estado en aquella casa, pero recordaba cada rincón. Donde estaba la cocina, el comedor y el dormitorio.
Jamás había estado allí, pero conocía el lugar dónde estaba escondida la llave de la puerta. Tres baldosas hacía delante y dos laterales.
Buscó una llave plana de su llavero y la introdujo en la ranura, levantando la baldosa con cuidado.
Allí estaba envuelta en un trozo de periódico del año 1891. La tomó con cuidado. Se sobresaltó al ver su cara en la noticia principal.
Era su misma cara, se diría que ella misma, de no ser por la vestimenta y el peinado.
El trozo de periódico decía " Encuentran muerta a..... Aún pendientes de las últimas investigaciones, todo apunta a que ha sido un suicidio".
Suspiró mientras abría la puerta mirando la fecha.
Recordó que al despertarse aquella mañana, en el suelo, junto a la cama, había un periódico que no recordaba haber comprado. Por alguna razón lo metió en su bolso. Lo sacó con nerviosismo presintiéndolo sin verlo, entonces comprendió.
Su imagen, la misma que reflejaba el espejo en que estaba mirándose, figuraba en primera plana con el siguiente texto "Encuentran muerta a.....Pendientes de las últimas investigaciones, todo apunta a un suicidio".
Tomó el trozo de papel, envolviendo la llave con cuidado., salió a la puerta colocando el paquete bajo la misma baldosa.
Entró en la casa y dirigiéndose a la alcoba...tomó una silla, sobre la mesilla de noche, perfectamente preparada, estaba la cuerda de cáñamo.
La ató a la magnífica araña de cien luces que brillaba en el techo y pasando su cuello por el lazo, empujó la silla dando un salto hacia el infinito.
jueves, 7 de junio de 2012
EL JUEGO DE MORIR
Era un juego eso de morirme.
Respiraba de a poquitos, aguantaba hasta que mis pulmones dejaban de jugar, poniéndose en la pared de los perdedores.
Era un juego de una contra una, de perder ganando o de ganar perdiendo.
El caso era jugar a la desesperada, a ver quién saltaba más veces, aunque yo apenas saltaba, me cansaba demasiado.
Los mayores jugaban de otra manera.
A verme morir, a decidir cuándo y de qué forma iba a suceder.
El de la bata blanca dijo que no llegaría a los siete años. Los otros corrieron y perdieron, lloraron sin decir nada.
Era un juego extraño eso de morirme . Ellos venían, me miraban en la cama, con caras serias y sonreían de manera forzada.
No era mi cumpleaños, y me traían regalos. A mi madre, le brillaban los ojos cuando me miraba.
Suspiraba mucho al peinarme las trenzas y no me reñía si me quejaba de sus estirones.
Seguía respirando a poquitos y miraba cómo las golondrínas hacían el nido en mi ventana.
Olía el pelo de mi madre cuando tomándome en brazos, me enseñaba los huevos de las golondrinas "tan chicos", cantándome una nana.
La tormenta rompió el nido. El nido rompió los huevos...."tan chicos". Mi madre miró y lloró, como nunca lo había hecho.
El tiempo se la llevó y aquel olor se quedó conmigo.
Sigo jugando a eso de morirme, aunque ya no respiro "a poquitos".
sábado, 26 de mayo de 2012
EL COMPRADOR DE HORAS
Sentada en el bordillo de la vida, vende sus horas de soledad, al módico precio de una cama en la pensión de la media hora y un preservativo que les impide enamorarse de sus ojos tristes y su cuerpo de gata.
Se sujeta al humo diario, hijo de la levedad de una existencia de ocho de la noche a cinco de la madrugada.
El hombre la mira con la tristeza del comprador de horas
que nunca alcanza el precio de su sonrisa sincera.
jueves, 24 de mayo de 2012
SIN REMITENTE
Recorro los estantes buscando algo de lo que no recuerdo el nombre. Me hago vieja o regreso al balbuceo infantil. Tomo la cartera buscando el dichoso bono de descuento que me dio la vida y entonces veo otra vez aquella carta que no quise abrir ayer.
Esa carta sin remite escrita a mano. Vuelvo a darle vueltas, no, no existe un remitente y el sello…¿Porque no pondrán tinta en los sellos? No se entiende, apenas se aprecian las letras.
He pasado la noche sin dormir, dándole un posible remitente al sobre en blanco.
¿Será...? No, no puede ser...Tal vez....no, tampoco
Tropiezo con otro carro, de otra persona que como yo divaga en los corredores del super.....De repente localizo el producto...
¡Tenía el nombre en la punta de la lengua!...¿Porqué pondrán las cosas tan altas?. Me pongo de puntillas y la carta vuela hacia el otro pasillo....¡Vaya, lo que faltaba!
Y la vecina del tercero, tomando la carta me la entrega diciéndome
¡Ah ya veo que a usted también le ha tocado!
Y pienso en algún sorteo, que no recuerdo haber participado...
Bueno, a fin de cuentas no ha dolido....-dice con una sonrisa de complicidad-
Entonces recuerdo el estruendo. Los sonidos de las ambulancias. Hoy ya es mañana....
Ha desaparecido el vale de mi tiempo.
Mabel Escribano
Derechos Reservados
martes, 24 de abril de 2012
martes, 3 de abril de 2012
LA CURA
Le sacaron de comisaría no sin antes que su padre pagarse una fianza enorme, mientras mascullaba
de una manera ininteligible. Su madre lloraba.
El estudiaba medicina para esto. Desde pequeño soñó con hacerlo y lo hizo aquel Viernes de Dolor.
Bajó al Cristo de la cruz y se lo llevó a casa para curarlo.
sábado, 4 de febrero de 2012
HISTORIA DE UN DESGRACIADO ASUNTO
Si tuviese abogado, que no lo tengo, porque no tengo pleitos y de tenerlos no podría pagarlos., le consultaría esta duda existencial. Pero como también cobran las consultas, mejor no consultarles.De hecho es posible que sea cosa de sanidad....aunque bien pensado, si bien la sanidad es gratis, la gratuidad tiene el problema de la excesiva lentitud. Digamos que mi consulta sanitaria, podría ser atendida en el 2200. Evidentemente, ya no existirían ni mis cenizas. No, no me conviene.
Podría tipificarse como un hecho delictivo, ¿no?. Yo creo que si...aunque la policía, decidirá investigarme. Pedirá pruebas periciales; me harán preguntas, me mandarán hacer un sicotécnico. Lo más seguro me tocará un psiquiatra argentino y con lo aficionados que son a profundizar en la mente humana, me mandarán a un psicólogo para hacerme un psicoanálisis.
Hará que vuelva a mi infancia. Querrá que me introduzca en mi misma...pasaremos años investigando mi psiquis...Hablando de mis padres y del gato que me miró al salir del colegio.
¡Ay no, por favor! no decididamente la policía no me interesa.
¿Y la iglesia?
Si me comprometo a marcar la casilla de hacienda para que les den el dinero, es posible que me hagan un estudio.
Claro que igual se enteran de que soy gay y deciden "curarme" haciéndome un exorcismo de esos que anuncian en el libro que tiene tanto éxito en El Corte Inglés....."Péguele duro, si no se vuelve hetero, morirá sana y cristianamente en el intento". y eso tiene que doler.
¿Y si me voy a la Sociedad de Autores?
Entro y les digo...“¿Me ven? Y luego les muestro una foto
¿Que le parece...? No quería hacerlo, pero vengo a denunciarme
Cada vez me parezco más a mi. Camino como yo, me muevo igual que yo...sonrío como yo., de hecho, incluso escribo como yo, con desestilo.
Me he repetido de manera vergonzosa...¡¡MULTENME, SOY MI PROPIO PLAGIO!!.
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