viernes, 3 de noviembre de 2023

LA SOLEDAD DE LOS VIVOS



¡Cómo duelen las sombras,
de aquella mirada que se olvida!
En cuclillas abrazada a mis rodillas,
ajena al día acabado de bruñir,
trato de ubicar su mirada en la mía,
y no la encuentro.
El tiempo borra con escobas neuronales
la memoria, pese a escarbar en el baúl del recuerdo,
no doy con ella.
La fotografía ha perdido el color de su mirada,
la escalera del tiempo ha roto las baldosas,
quiero subir a verla,
a que me vea y no puedo.
¡Qué solos quedamos los vivos,
cuando no logramos recordar a los muertos!
mabel escribano
d.r.
imagen:google

DESEO, VOZ Y PALABRA



Te ato con mi voz y la palabra,

al misterio de los sentimientos,

tal vez sea cierto, quizá no lo sea.

¿Crees lo que escuchas,

o tan solo quieres creerme?

Te envuelvo con mi voz,

muevo tu libido,

aprisiono contra la pared de tus sentidos,

mis labios murmurando tu nombre.

¿Soy quien crees que soy?

Te ato a las dudas,

mientras los fonemas se adentran

de norte a sur por tu cuerpo,

accediendo a un deseo primitivo.

Mi voz abriendo las puertas de

las más ocultas de tus fantasías

y tu piel dándole en forma de gemido,

sin frase alguna, a  las mías.

mabel escribano

d.r.

imagen; google

CANSANCIO





















Me canso de ser cama,
en la cama.
De taparme a mí misma,
arrastrando el dolor de mis extremidades,
como se arrastra el carro de la compra.
Me canso y trato de olvidarlo,
como olvido las llaves,
las gafas de sol,
o el paraguas cuando llueve.
Me canso de ser yo,
pero aunque lo he intentado,
no puedo ni sé cómo,
dejarme olvidada en alguna parte.
mabel escribano
d.r.
imagen: google

ÉRAMOS - MI GENERACIÓN















Eramos la noche envuelta en un papel
de celofán brillante.
Aturdíamos al aire gritando ¡Paz!,
mientras en casa, nos decían que
"de política, no se hablaba".
Manejados; dirigidos; empujados,
llorábamos a un Vietnam al ritmo de Joan Baez
desde la cama blanca de Yoko y John.
Coca-Cola y Ron,
Sartre y Camus pasando por nuestra tráquea a disgusto,
sin pasar por nuestras mentes,
dando luz a nuestras dudas.
Cannabis y flores,
un puente en San Francisco
que no cruzaríamos jamás.
Gritábamos con Mike que
"No nos sentíamos satisfechos",
pero muchos, ni tan siquiera sabíamos traducir
nuestros propios gritos.
Del trabajo a casa, y el domingo,
cargando el tocadiscos,
caminábamos al guateque.
Coca-Cola y Ron ¡Cuba Libre!.
De regreso,
empapados en sudor,
con el deseo reprimido, por miedo a un Dios
colérico y asexuado,
contemplábamos atónitos correr a la razón
gritando ¡Libertad!,
acosada por la fuerza.
Eramos los hijos,
de los hijos del miedo.
Solo nos dejaban ponernos flores en el pelo,
y gritar que no nos sentíamos satisfechos.
París estaba lejos,
pero mayo con sus barricadas,
golpeaba nuestras puertas.
Empezamos a preguntarnos
y a preguntar.
cayeron mustias las flores de nuestros cabellos.
En las pantallas, María y Johny se decían "adiós" en
un rincón del West Side.
Envolvimos con aire triste el bocadillo
en las hojas de un diario.
Vietnam..Vietnam...
De camino al trabajo, las paredes nos hablaban
de una desconocida LIBERTAD.
Tímidamente, con el debido respeto,
que nunca nos devolvieron, quisimos saber..
¡Danzad, Danzad!
Florecieron octavillas,
quemaban en nuestras manos,
escapaban de nuestros bolsillos,
martilleaban en nuestros cerebros.
Ya no gritábamos,
tratábamos de saber quienes éramos?
¿qué habían hecho con nosotros?
Eramos un subproducto;
un disco; una bebida;
un pantalón Lois,
y en el bolsillo trasero,
un libro de Camús o Sartre
apenas abierto.
Los hijos del silencio estruendoso,
de un rock and roll americano
preso en las caderas de Elvis.
Fuimos domados; reprimidos; engañados;
aleccionados; despolitizados.
Sólo unos cuantos se emborracharon con vino,
lloraron con Machado,
y entre su corazón y su camisa,
guardaron a Hernandez.
Algunos quedaron en el camino
buscando una libertad que sus ojos
cerrados, jamás conseguirían ver.
mabel escribano
d.r.
imagen: mía

DORMIR CONTIGO







A veces solo quiero dormir,
dormir contigo.
Acurrucarme sobre tu pecho,
tomar tu espalda y apoyar mi boca
apresando tu cuello, oliendo tu pelo.
Dormir contigo, sueño con eso a veces,
solo dormir contigo.
mabel escribano
d.r.
imagen: google
















PELANDO PATATAS

 

Te comprendo pero

¿qué quieres que haga?

sigo pelando patatas 

y cociendo judías. 

Quito el polvo a mis sueños

porque no sé incinerarlos

y ya no lloro porque éso no me consuela.

Soy como tú

un nombre mil veces repetido

una historia no más importante 

que la tuya. 

Escribo y a veces me lees

también me comprendes y como yo,

pelas patatas y cueces judías.

Tenemos entre los libros 

alguna hoja de pasión

recuerdo de una corta historia de amor

con la que en ocasiones se sueña.

Algún que otro parto y muchas decepciones.

Ya no lloramos ni con las cebollas

hemos aprendido a ponerlas bajo el agua

antes de cortarlas. 

Ya sé que no te soy de ningún consuelo 

¿qué quieres que haga? 

si sigo en la cocina de mi vida

y todavía no sé  qué voy a  hacer para cenar.


mabel escribano 

d.r.

imagen: google


DELIRIO



Locura mía,
espejo roto donde me multiplico,
mediana y pequeña sombra,
de quien fui o soy.
Locura de entre mis dedos,
sonido de mi respiración.
Hay una luz atada,
los barrotes de la ventana gimen,
un pájaro habla de un vuelo que nunca hizo.
Sobre la pared blanca,
tú... desnuda,
tú... flotando,
tú, tú, tú...
abandonándome en los brazos,
de las baldosas negras.
Corren los alfiles,
¡No sé jugar al ajedrez!
La reina ha muerto,
y en la pared blanca,
lloran las estrellas dibujadas,
por otra locura que no es mía.
En la puerta amanecen los tréboles azules,
con tu nombre desnudo,
sin palabras,
sin sonidos.
Yo sé que eres tú,
tú... abrazándome,
tú... sobre las olas de una nube,
robada al mar de la furia,
tú... Tú... Tú... abandonándome,
mientras el océano solloza,
en la celda contigua.

mabel escribano
d.r.
imagen: Google

e

ESTACIONES





















Como se esfuma el humo
se diluye una nube
deja de llover y el asfalto se traga el agua
sin que el paraguas disfrute de ella.
Como se olvida la espera
en la parada del autobús
el metro, el tren o la consulta médica.
Así se esfuma el tiempo
marchitándose las primaveras
pisando sin que nos percatemos
las hojas del otoño,
Saca la manta el invierno
enciende la chimenea
pone a mano el libro que empezamos ayer
cuando ayer era... ¿verano o primavera?
Deja una hermosa copa
con el turbio vino de la nostalgia
mientras crujen y chisporrotean
los troncos entre el fuego
y la cansina mirada del reloj sin cuco
de otros momentos
ni mejores ni peores
tan solo eso... otros.
mabel escribano
d.r.
imagen: google

MOMENTO





















En este momento,
nada importa, salvo ese instinto,
la carátula original del individuo,
el momento en el que se señala,
la distancia entre el abismo y la altura,
dependiendo de cómo y hacia donde miremos.
Hilos de seda recorriendo mi mente,
cargando eléctricos efluvios,
tics, pensamientos depravados,
lógicos, absurdos,
hijos del sentido común,
de la inercia,
del deseo desvariado,
del pragmático pensamiento.
Epilépticas reacciones
martilleando el blanco y blando cerebro.
Mi universo muere,
entre las sábanas
que ignoran mi existencia.
Soy lo que no soy,
lo que no deseo, aunque mi voluntad,
niegue este estado de latente morir
momento a momento.
mabel escribano
d.r.

imagen: google 

jueves, 2 de noviembre de 2023





NUNCA
 
Nunca digas "nunca",
si la esperanza baila,
sobre la vela encendida.
Si el faro tiene luz,
no importa si hay farero.
 
mabel escribano
d.r.
imagen: google

miércoles, 1 de noviembre de 2023


Ésa gente
aquella gente
maldita gente.
Ojos de odio cultivados
en criaderos ecológicos
que me miran a empujones
sin fosfatos.
Que se estrujan y me tiran al suelo
diciendo que se aman y me aman
aunque sin duda lo hacen
un rato
un instante
nunca siempre.
¡ Que horror de palabra en desuso !
Maldita gente
que te odia sin saberte
que te insulta sin conocerte
ésa gente
que mide el amor con su desprecio
que levanta los brazos
esperando el cadáver
para destrozarlo aún más.
Aquella gente que
mete el dedo en la llaga
maldita gente que
disfruta cuando sufres
que juzga y condena
que aprisiona lo decente
entre barrotes de humo
cárceles a la medida
de sus vicios y sus penas.
Ésa gente
pobre gente
que no sabe cómo alzar las manos
para dar la bienvenida
ni para abrazar a otro diferente
que no sabe mirar hacia abajo
porque le han dicho que hay que aspirar
siempre arriba
arriba
más arriba
y se cansan
y no llegan
y se sienten fracasados
y ahí se quedan.
Pobre gente
ésa gente
maldita gente
que no sabe mi nombre
que no conoce el suyo
que dice lo que le dicen
que juega a ser otro
sin saber quien fue ayer
ni quien es ahora.
Perra gente
que lame los zapatos
comen las migas que caen de los platos
atados a las patas de las mesas
de la maldita gente.
Ésa gente
pobre gente
maldita gente.
Insulto tras insulto
de la tarima donde
dejan que suban esos
que sirve a otros cabrones
que han infectado
infectan e infectarán
a los que eran buenas personas
y ahora sólo son, ésa gente.
mabel escribano
d.r.
imagen: google
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