He mirado tanto hacia tu casa que el horizonte se ha hecho mi amigo jugamos a diario nos apostamos nubes adivinamos por adivinarte a qué hora he de mirar por la cortina de tu despertar para ver la sonrisa de tu mañana oler el café de tu amor añorando la taza de tus labios pensando en ellos mientras sorbo el café descafeinado hoy sin ti, de mi vida
Deja correr por tu cuerpo el agua de mi río lamer la orilla de tu herida desprendiendo el lodo de tu tristeza. ser junco de tu vida doblarme a tu viento elevarme a tu sonrisa girasol verde sin otro cielo que tus ojos toma la piedra que te ha herido lánzala a mis aguas gira en ondas sobre mi corriente te llevaré en volandas al mar y en el escarpado acantilado de mi vida hundiré la angustia de tu llanto junto a la sal del mío.
Mis ojos se encadenaron a la memoria de tu cuerpo desnudando los minutos en que mis manos recorrieron tu piel sintiéndola temblar mientras el placer golpeaba tu corazón y mi boca callaba a la tuya escribiendo tu nombre sobre la humedad de tus labios.
Te amé hasta ese lugar donde no existen caminos ni señales sin gente a quien preguntar hasta donde el corazón quiso pararse, sin que yo le dejase y me encontré en la niebla de la nada en ese lugar que ni limbo llaman mirando sin ver latiendo para no vivir sabiendo que no estar contigo era algo así como no estar en mi y me dormí para no despertarme sin ti, sola, conmigo.
Se cayó un ángel no supo volar tan alto batir las alas se cayó un ángel el mar sacó los brazos tomándolo con mimo y aún así se quebró su vida en el paraíso miró al cielo con sorpresa cerradas las puertas con mil nubes falto de la música que emanaba el resplandor de su sonrisa la luz mas bella le atravesó el alma y perdió el vuelo de su mirada esa que hoy llora sobre la roca más profunda del infierno.
Decir poema hablar de ti sentirte en cada letra rehacer el puzle de tu mirada buscar el color de tu piel recobrar en esa esquina el estallido de tu sonrisa la fantasía de tu abrazo en mi cuerpo Decir poema nombrándote sin nombrarte mujer musa luz y centro del beso de mi verso hija de la tierra madre de la vida mujer ansia y delirio de la mía.
De tu hombro a tu cuello viaja mi boca raíl mi voz donde el sonido cambia de agujas bucea tu cuerpo despierta tu deseo alienta el mío lengua aparejada agua para la máquina suspira el carbón hecho brasa de nuestro fuego de mi piel a la tuya estación termino sin retraso a punto de salir por vía orgasmo.