Me desarmo como un scalextric, propio de la edad de mi cuerpo, me falla un radial o un freno, pero he conseguido parar mi mente en los cuarenta. El espejo y yo estamos de acuerdo, pero mi cerebro sigue siendo pertinazmente joven, con ganas de aprender, de mirar y ver, de comprender y respetar. Tal vez, o sin tal vez, no puedo subir montañas, saltar mas de un metro, correr una maratón ridículamente pequeñita, pero puedo abrazarte tan bien o mejor que cualquiera, besarte con la pasión del penúltimo beso, ser joven al mirarte y amarte, con el amor recién sacado de la caja, en donde se guardan los sueños más hermosos. Me desarmo como un scalextric, aunque si tú me quieres, tengo la llave para apretar los tornillos, de una pasión joven y además experta. imagen: google
Cada día que puedo, regreso a buscarte, al lugar exacto, donde sé, que es imposible encontrarte. Y saludo al mismo señor, al mismo perro, bajo el mismo árbol, con el mismo periódico, y la misma impecable raya en el pantalón. Yo llevo el mismo libro, las mismas gafas, y el mismo olor de colonia. El dice que espera a su señora, siempre dice lo mismo, pero nunca llega. Yo digo que te espero a tí, pero tampoco has de venir, el lo sabe, yo no lo ignoro. Ambos nos contamos un esperar que tarda en llegar. Yo me voy antes, así al día siguiente me dirá como me dice siempre. "Llegó un poco más tarde" y yo le digo que te encontré justo en la otra calle. Mentimos los dos, cada cual hace que su vida ruede lo mejor que puede. Y él sabe, lo que los dos sabemos. imagen: google