sábado, 20 de junio de 2015

TU SUEÑO, MIO

Soñar contigo,
sin amaneceres ni estrellas,
dejar que duerma la luna,
olvidarme del mar,
sólo soñar contigo.
Acariciar tu no despertar,
en las ventanas de tus párpados,
apenas rozar tu cara, con mi aliento,
negarme el placer de besarte,
para no desvelarme,
y sólo mirándote en ése sueño,
donde tranquila sonríes,
meterme bajo las sábanas,
de tus suspiros,
para verte dormir e intentar,
que me deje tu sueño,
soñar contigo.


imagen: Ruth Berhard

OLVIDO

Rodeada de gente,
llueven soledades caminando
entre el sol y el tráfico,
sin una frase dirigida a mi,
sin una palabra dejada caer
junto a tu oído,
envuelta en una sonrisa cómplice.
Olvidé el paraguas del consuelo
en casa.
¡ Soy un desastre !


imagen: Calrus

AMIGAS

Tal vez, darte la mano,
no decir nada y escucharte,
caminar a tu lado, sintiéndote cercana,
sin apretar el paso, haciendo del tuyo el mío.
Ser tu amiga
en el silencio que precises,
reír contigo, llegada la hora de la risa,
mirando para otro lado sin dejar de estar,
cuando te doble la pena,
consciente de que, tu llanto es sólo tuyo,
que el dolor difícilmente se comparte,
aunque el mío, -sin duda- te acompañe por dentro,
y mi brazo te sujete, cuanto mi fuerza pueda.


Imagen: Google

POR SEPARADO

Aunque lo creímos,
nunca fue nuestro el mundo, si acaso, 
lo fueron las horas,
en los que el tiempo se paró,
mientras nos besábamos,
y en el beso,
el mundo siguió flotando,
sin ti,
sin mi.
Todavía flota en la memoria de ese sol,
que nos calienta,
a ti y a mi, por separado. 


Image; Julie Anabelle

SOLO SE MUERE UNA VEZ

Aquello de morirse, no le había dolido nada. 
Ciertamente no recordaba cómo había sido, pero que estaba muerta, era evidente. Tenía frente a si su cadáver, a sus hijos y amigos con caras largas y a dos o tres personas muy amadas, que no estaban para atender a nadie, ni tan siquiera a sus restos. 
Sin sorpresas se dio cuenta de que no le habían hecho ningún caso -claro que nunca se lo hicieron- Siempre dijo que no quería flores...y toma ramos y más ramos, que no quería himnos, y no paraba de sonar algo así como el hilo musical en clásico y con ruidos metálicos de fondo.
A ella lo que le gustaba era el Jazz, o el blues...eso un blues llorado por Etta James o Bessie Smith.
En fin ni muerta podía tener  lo que había pedido.
Vio con espanto ir de llorona a Josephine, que de no haber muerto (seguía sin recordar cómo) habría sido capaz de envenenarla con uno de sus lamentables escritos.
Realmente eran letales, regalar un libro de Josephine era jugar a envenenar rápidamente con las intragables historias.
Tenía éxito la mala pécora, aunque siempre escribía el mismo tema, con diferentes situaciones geográficas. La gente compraba sus libros y ella alardeaba de ello con una soberana, lógica e inaguantable prepotencia, si bien, seguía envidiando a quienes con menos ventas, eran tratados como mejores escritores.
Siempre la misma historia:
Chica buena se enamora de hombre muy hombre (cosa normal, no va a ser un hombre muy mujer, salvo que fuese gay) pero no, ella siempre tan hetero, decía que chica buena...y entonces sale la chica mala malísima, pero libidinosa, descarada y además, un bellezón imposible de describir.
Cambiando de Chicago a Honolulú o poniendo el triángulo en el siglo XVIII, reescribía la misma historia o hacía copia y pega en el ordenador.
Vio entrar cariacontecido a su editor.
Secándose el sudor -siempre sudaba cuando perdía dinero-
No le extrañó verle con cara de pena. Había dejado sin terminar, dos novelas y a cuenta de las mismas, cuatro mil euros, que se había gastado en un viaje, aunque no recordaba a dónde, si bien, tenía claro que no iba sola.
Ahora sí que le picó la curiosidad. Si no iba sola, ¿quién iba con ella? y donde estaba su acompañante?
Recorrió todo el tanatorio buscando un cadáver conocido. No, con un señor seguro que no. A ella le iban las mujeres. Pero todas las difuntas eran demasiado ancianas, más o menos como ella, y ella no se habría ido de viaje con una vieja achacosa.
Vio a su amiga Lupe, la más cotilla del mundo.
Sabía lo que todavía no había sucedido, pero si ella lo decía y no había pasado...pasaba.
Se acercó a preguntarla, intentó tocarla, pero que va, ella estaba en una etapa incorpórea, llena de preguntas y ahora sí, muy molesta por no poderlas hacer, con certeza Lupe, sabría decirle, quien demonios la acompañó a dilapidar los cuatro mil euros.
Y fue entonces, cuando todos se movilizaron para llevar su cuerpo al crematorio cuando la vio.
Aferrada a Pablo, casi atornillada a él , mirándolo como la chica buena y boba de las novelas de Josephine.
¡La muy cabrona que me dejó plantada en el avión! grito sin que nadie la oyese.
Ahora recordó la dureza del sillón, el cinturón de seguridad...
Y aquellos golpes en la cara, la voz gritando.
-Cristina, por favor, tranquilícese...ha sido la anestesia, debe de ser usted alérgica.
nos ha dado un susto de muerte.
-Anestesia? - Ahora no entendía nada-
-¿Dónde estoy?
-En el dentista, le estábamos introduciendo la pieza del molar y se ha puesto usted a decir cosas muy extrañas. Incluso la hemos tenido que atar al sillón, no fuese a lastimarse.
Al cabo de una hora, salió a la calle, con la cara entumecida, sin notar la boca.
Morirse había sido indoloro, y algo divertido.
Lo del dentista era otra cosa, y por si acaso, cuando se le pasara el efecto de acartonamiento, pensaba hablar seriamente con Pablo, ella no estaba para escenitas tipo Josephine.



imagen: Google


DONDE SE OLVIDE EL ALMA

Clavar la daga hasta la empuñadura
en el alma, dejándola sangrar,
que el caño del amor se seque, 
y luego, enterrarla en la tierra yerma,
sin pasto ni hierba,
sin poner un nombre,
ni una flor,
ni una palabra,
dejarla en el olvido,
sin llanto,
sin nostalgia.


imagen: 'Under the Skin

EL NUEVO ORDEN

Aquella mañana,
el mar había perdido el agua,
tan sólo le quedaba una lágrima de sal, 
sobre la espuma de una ola, hecha imagen.
Los peces volaban como nubes
en un cielo rojo de infierno,
las sirenas se arrastraban
hacia las fuentes de los hombres
con estrellas en las manos.
Se apagó el sol, dormido sobre la cumbre del Fujisan,
la nieve fundida se agarró a la falda de la tierra,
mientras los pájaros buscaban anidar
en la sombra de la luna.
Aquella mañana, me marché
tomé el abecedario, sacándolo de paseo,
frente a la indiferencia de la gente,
que no amaba a los animales de letras
ni jamás les acariciaba,
por miedo a contagiarse de su imaginación,
cosa prohibida por el nuevo orden.



imagen: Fotograma de Orwell

VACACIONES

Me encantaría estar de vacaciones por tu cuerpo,
abrir la ventana de tu boca,
provocar la corriente de tu cuello
alborotar la fronda de tus pechos,
bajar la persiana de tu pelo.
Me gustaría viajar, tu piel a besos.


imagen: Google

NO ESTAS AQUÍ...

No estás aquí y me cuesta que te vayas,
que vengas y marches
que me tengas y me dejes,
aunque no me dejes,
porque sigas amándome.
No estás y tu mano busca la mía,
y la mía trata de atraparla,
pero las sombras se escapan,
saltan paredes, se diluyen en el agua.
Espero el autobús sin ti,
mientras me sacudo la arena de la playa,
si estuvieras, -que no estás,lo se-
sería más amena la espera,
te reirías de mí y yo contigo,
como esos dos que tienen miedo
de dejar de mirarse.
Un solo asiento me vale,
bueno, ya voy camino de casa,
se me acaba este hoy,
no estás aquí, aún no viniste
ya me da miedo que te vayas.
mabel escribano
d.r.
imagen: Mark Segal

viernes, 5 de junio de 2015

QUIETA

Quedarme quieta mirándote,
castigarme sin dar un paso hacia ti,
sabiendo que puedo darlo,
que quieres que lo de.
Y alargo el tiempo, sin tiempo,
me digo que no hay que esperar,
y aún así, me quedo estática,
saboreando ese extraño amor,
que nunca vi en otra.
Alargo los instantes,
sujetos a las bridas de una voluntad
que se me quiebra poco a poco,
Y rozo tu piel con miedo a que desaparezcas,
a que no seas mas que un holograma
de mis pobres deseos.
Me quedo inmóvil,
y son tus brazos los que me rodean,
tu voz la que me alienta, mientras tus dedos,
aprisionan un llanto que no controlo
porque mis lágrimas no sabían
que yo, para no asustarte,
por miedo a que desaparecieras,
me había quedado quieta.


imagen: Google

jueves, 4 de junio de 2015

LA ESPERA.


De vez en cuando, me solía acercar a una cafetería muy antigua.
Me gustaban sus mesas de mármol, el camarero de toda la vida, y sobre todo, que tenían la costumbre francesa -el dueño había sido camarero en París- de servir junto al humeante y buen café, un pequeño vaso de agua.
Aquel día en lugar de ir a media mañana, lo hice por la tarde.
Un magnífico coche paró frente a nosotros, el camarero, voló para ayudar a una elegante y preciosa anciana ciega.
Casi sin precisar ayuda, tomó asiento en el sillón de mimbre de la terraza, junto a un rincón lleno de flores.
-Qué mujer más bonita -le comenté al camarero- Debió de ser una joven muy hermosa, hoy en día rondaría los ochenta y aún lo era.
El me respondió que era una clienta fija, desde antes incluso de la guerra.
Durante la misma, había estado refugiada con unos parientes en Suiza.
Tenía una historia muy bonita, pero que como era un cliente...No estaría bien contarla.
Tardé cuatro días de insistencia y ruegos, de verla llegar a la misma hora y partir al atardecer, tan sonriente como a la llegada.
Aquella preciosa anciana, esperaba a su amor, todos los días desde su regreso, una vez finalizadas ambas guerras, la civil y la mundial.
Ciega de nacimiento. Su familia de muy buena posición hizo lo indecible para que la recuperase, pero fue inútil.
Creció junto a un muchacho de una familia amiga vecina de la Bonanova. Un barrio elegante de Barcelona.
Se enamoraron siendo adolescentes y sus padres lo recibieron con alegría.
Al llegar la guerra el muchacho fue alistado.
Hicieron un pacto, al finalizar la contienda, ganase quien ganase, se encontrarían aquí, en el mismo bar donde declararon lo mucho que se querían.
-Y ahí la tiene, todos los días viene y al oscurecer, la pasan a recoger, siempre arreglada y hermosa, sin un mal gesto.
-¡Qué pena,-exclamé- seguramente el murió en la guerra!
-No, no murió -me comentó bajando mucho la voz-
-Hace veinte años, otro coche paró después del suyo. Un chofer bajó una silla de ruedas con un hombre de unos sesenta años. No tenía piernas. Seguramente la guerra.
-Se la quedó mirando desde este mismo lugar donde está usted.
Sin hablar, por señas me pidió un café., al llevárselo, me di cuenta de que lloraba.
Nunca había visto un hombre llorar así. En silencio, como si no pasara nada.
La miraba y lloraba.
Al cabo de una hora, hizo una seña y se fue. Nunca más volvió
-Y ustedes no la dijeron nada a ella?
-Y qué la íbamos a decir? No estábamos seguros de nada, y además ¿quiénes éramos nosotros para entrometernos.
-Al menos todavía tiene ilusión. Ella le espera, siempre le está esperando.
Me levanté de la mesa con ganas de...no sé de qué.
Porque no sabía si aquello era bueno o malo, pero me dije a mi misma, lo que siempre me digo, aunque no siempre lo hago.
Ante la duda...Abstente Mabel, abstente.

imagen: Google

lunes, 1 de junio de 2015

AMANECER

No amanece,
se niega a despertar el día,
las sombras del árbol viejo, 
apenas marcan su imagen.
La luz se ha dormido sobre tu piel,
mi mirada la tapa con cuidado.
Despierta la calle
la somnolencia de los adoquines,
mientras los plataneros sacuden su polen,
y el guarda del parking -ése que siempre está completo-
estornuda de manera escandalosa,
mientras en el jardín bostezan los claveles,
y retozan dos o tres perros.
Huele a café,
a caricia recién hecha.
Te observo,
desnuda y dormida,
llamas a los pinceles
que ni tengo ni domino
pero trato de dibujarte con la palabra,
de manos del sentimiento.
No amanece, pero tú,tienes el poder
de hacerme amanecer, aún estando dormida.



imagen: Sebastian Cviq

LA HABITACIÓN DORMIDA

Cuando el abrazo se hace silencio,
escrito en la mirada el mensaje.
Cuando el cuerpo habla,
diciendo lo que los labios callan.
Cuando tus manos y las mías,
son el eje de la caricia,
que ignora quién o cuando la inició,
suspirando por entrar la una en la otra.
La vibración se apodera del corto espacio
entre los cuerpos, entendiendo que,
no hay sonidos mas hermosos
que los suspiros del corazón y el alma,
escapándose del cuerpo por la boca.
No hay movimiento más sutil, que el de las caderas,
ejerciendo de pértigas
de un lado al otro del cielo o el infierno
si existe un centímetro de distancia de la una a la otra.
Suma de placeres
enmudeciendo lo ya dicho sin decirlo,
miradas que todo lo abarcan,
pese a estar entornadas las persianas de los ojos.
Y la piel fusionada entre sudor y escalofrío,
dejándose llevar por el instinto liberado de su cadena,
por el sentimiento traducido a delirio.
Boca a boca se fusiona el grito en el camino,
se alarga la espiral, volando al unísono hacia la misma nube,
única y sola en el cielo de la habitación dormida.



imagen: Ricardo Celma 

POR TUS OJOS


Si he de entrar en ti,
ábreme la puerta de tu mirada
por tus ojos, no siento rubor
al desnudarme.


imagen: Red

SIN ESTAR CONTIGO

Tenerte con las manos vacías,
acariciarte con la mente,
pasear con tu sombra,
siendo sombra de mi propio camino.
Llevar tu olor como perfume,
la memoria de tus besos,
como fugaz compañía,
y hacer camino, sin importar hacia dónde,
aún recorriendo las mismas calles,
saludando a la misma gente,
sin estar aquí, sin estar allí,
sin estar contigo.



imagen: Peter Lindbergh